Estas fiestas que invitan a la lectura he estado leyendo varios escritos de Penrose, tan profundo y que tan bien sabía plasmar la obra y el alma de los artistas. Adjunto un fragmento.
Como una imagen:
Me veo en la pantalla oscura de la noche. Me rodeo de invisibles barreras, me adorno de hierático esplendor, me visto de negro y estoy desnudo.
Desde mi prisión lo veo todo. Soy observado en mi aislada caja de cristal. Sólo mis pies solubles escapan por la hendidura de lo desconocido: perros descarriados de perros caídos.
Canto, grito, hablo, insulto, suspiro.
Y, entonces, la explosión.
Trozos de carne caen, se hacinan y convierten en paisajes, en esfinges. De la tierra, de mi cuerpo, pidiendo prestado, arranco vestigios de sus secretos. Los fantasmas no tienen edad; por debajo de su imaginario ropaje son humanos.
La cólera no conoce tiempo; clavada a las vigas, pide inmediata venganza; sentada en su trono, su voz simula el último juicio y promete con autoridad todos los placeres, menos el placer de conocer lo peor.
El fantasma de la cólera grita en silencio. Su desesperación se volvió impotente; ríe en su caja de cristal, ríe de haberse atrevido a mirar a sus espaldas, se ríe del único consuelo; lo que arranca carcajadas arranca lágrimas y de estas lágrimas emana una risa aún más estridente.
La imagen, hija del azar y mil imágenes mudas, nos ofrece la seguridad de que nos liberará de las mazmorras de nuestra soledad.
Yo EXISTO, SOY EL VACÍO. Como imagen, SOY LA IMAGEN. Madame, ¿CONOCE USTED A SUS HIJOS? Esfinge con cabeza de mono, la CALAVERA DE UN GORILA es EL ADORNO DE NUESTRA CORONA.