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Mostrando entradas de septiembre 13, 2013

Shakespeare. Soneto XXVII

Que podemos decir de Shakespeare... simplemente vivir lo que escribió

Comparto con vosotros este delicioso soneto, traducido por Antonio Campesino, que nos recuerda lo que somos y que nos llega al corazón. Allí donde reside la única e inalterable verdad.

Cansado de viajar busco en el lecho
reposo para los rendidos miembros,
mas otro viaje iniciase en mi mente
cuando el cuerpo concluye sus trabajos.
Pues desde donde yazgo el pensamiento
se dirige a ti en peregrinaje,
y me abre los párpados caídos
tanteando como ciego las tiniebleas.
Mas entonces los ojos de mi alma
delinean tu imagen en las sombras,
la cual, colgando como joya,
embellece la noche y la ilumina.
De día el cuerpo, la mente por la noche,
por tu causa, y por mí, no tienen tregua.