Ir al contenido principal

Comprendiendo el mundo del Arte



Solían decir que el arte era poco más que un sincero mundo de simbología iconográfica. Maravillosa simbología que pocos usan, pues su fuerza puede mover tantas montañas como realidades infinitas existen.

Recuerdo cuando me impartían las clases de Historia del Arte, que me emocionaba saber más sobre lo que cada objeto representado en un cuadro contenía. Era como abrir una caja e ir encontrado formulaciones o enigmas.

El arte actual ya hace mucho que habla de asuntos que parecen no interesar a nadie. El arte al dejar de ser el medio de canalizar una idea religiosa parece no interesar más que a un puñado de seres desperdigados por el globo. En contraposición muchos se han quedado atrapados en las figuras iconoclastas del Barroco… sus mentes también.

En el Romanticismo el arte es un mundo de realidades íntimas, todavía sobrevive. La realidad íntima es lo más cercano a la sociedad, pues ella es sobre todo el reflejo de uno mismo, de lo que aporta como individuo. El artista romántico se atreve a mirar hacia adentro a responsabilizarse de su vida en relación con el Todo. Se lanza al abismo del conocimiento. Es el hijo alcanzando su madurez. Sus temas ya son personales, íntimos. Sus realidades.

Otros artistas prefieren ver el todo en la cotidianeidad y representan escenas de labradores, campesinos maravillosos que son reflejo del instante perfecto del aquí y ahora en acción. Es la captura de la maravilla de la Vida.

Los nuevos conocimientos tecnológicos y científicos desbordan a los artistas en su penetración hacia la realidad profunda, hay una eclosión creativa… tanta información nueva que canalizar, tanto saber. Un mundo nuevo se dibuja hacia el futuro cercano y la reflexión hace que surjan partidarios y detractores. No hay consenso. Unos tienen miedo hacia donde los nuevos conocimientos nos llevan y otros tienen una visión de avance. En este sentido el arte actual sigue como en las Vanguardias. Es la naturaleza humana del miedo hacia lo desconocido.

En este punto de efervescencia creativa poco sabe la gran mayoría. Están creando arte y definiendo las bases del diseño que será el gran constructor de la nueva sociedad del siglo XX. Diseño e ingeniería construirán nuevas realidades sociales, dando confort a las sociedades occidentales, contribuyendo a la aparición de la clase media.

En este punto el arte explora las nuevas herramientas que surgen viendo cuánto dan de sí, qué se puede hacer, cuántas variables y variaciones son posibles: la fotografía, los nuevos materiales arquitectónicos, una visión renovada del arte simbólico, el conocimiento del arte de otras culturas, los sueños… una visión renovada del mundo hace que todo vaya cambiando, la manera de vestir, los muebles, las casas. Pero el arte es consciente que existen todavía dos realidades que deben acercarse. La idea de carencia persiste. La naturaleza humana es débil, pues su idea de carencia hace que se creen jerarquías sociales y dominio de unos sobre otros. Así conviven urinarios con bicicletas. El arriba y el abajo.

Reaparece la idea de clases, ahora con la idea renovada de burgueses y obreros. El poder está en la información. Los detractores, que curiosamente intensifican aún más la idea de carencia, creen que hay que crear un arte más cercano, un arte propagandístico capaz de unificar a todos los seres, capaz de dar a todos por igual. El igual, en este caso es, una igualdad monástica, uniformada, el arte se convierte en el vocabulario que difunde ideas. Se parece al arte religioso, su valor simbólico toma ahora otro cariz, ahora el pueblo es el que tiene el poder. Eso dicen las élites que dan voz a su ideología. El individuo deja de tener capacidad de crear su propia realidad. Todo su mundo se vuelve gris, sin un fin personal, sin una meta. Su niño interior ha muerto.

Tanta confusión, tanta polaridad, produce monstruos. Dos grandes monstruos occidentales fueron creados en el siglo XX. Dos grandes monstruos requerían de una catarsis. Algunos artistas comienzan a mirar a oriente, al budismo, al zen o a los místicos. El expresionismo, ahora abstracto, comienza a querer deshechar lo que sobra, quiere despojarse de confusión, quiere volver al origen. Vuelven al centro. Las peculiaridades europeas hacen que el Expresionismo sea Informalismo. Nuevos símbolos son necesarios para recuperar el mundo perdido. Obras maravillosas son creadas, pero pocos conectan.

El consumo hace que las personas se sientan como en la cueva de Alí Babá, se crea un estado de carencia aún mayor. Algunos artistas creen que se debe ser crítico con la sociedad utilizando su realidad visual. La nueva sociedad de consumo cambia de adoración, ya no es la virgen es Marilyn… vuelven a tener enlatado su niño interior. Comen lo que fabrican otros por ellos. La nueva Capilla Sixtina, la TV, embriaga. Algunos artistas en su intento de dar a comprender que eso no es real alteran la forma y la deforman, dejan entrever que no son más que luces que parpadean brillantes creando una realidad que no es la tuya. Nam June Paik sabe hacia dónde vamos.

Mientras tanto la sociedad ya conoce el mundo íntimo, Buda llega, aunque un poco incomprendido a las sociedades occidentales. Pero sirve para que podamos despojarnos y liberarnos de ciertos patrones de conducta. Se renueva el arte naïf, el ser humano se acerca a su niño interior. Las faldas se acortan, la vida es alegría.

Todo lo bueno no puede durar, se confunde el medio con el fin. Así Marilyn es sustituida por Madonna, Ahora la niña interior se oculta bajo los velos de la falsa libertad. Ahora la Virgen María es sustituida por María Magdalena. El incienso por las drogas. La sociedad de consumo vendiendo cantos de sirena da la vuelta a la moneda, pero la moneda es la misma.

De esta borrachera todos quieren participar y entrar a la cueva de Alí Babá, los muros caen y muchos pasan de la vida monástica a vivir a todo trapo. La vida se llena de color… y de sombras.

Y mientras los intelectuales del arte, que no saben hacia dónde va, se pierden en la pregunta, ¿hacia dónde va el arte? O, ¿todo vale?  La técnica y el virtuosismo, que habían sido los puntales del arte clásico, renacentista y yo diría hasta finales del siglo XX, vuelve a ser tema de debate. La pregunta que se hacen es que si todos pueden hacerlo, ¿quién es un artista? ¿Cuándo podemos decir qué una obra tiene calidad? Preguntas extrañas para un arte que se ha despojado de lo artesanal, de la técnica, que experimenta las fusiones e interacciones entres disciplinas. Las Bellas Artes han muerto hace tiempo. Ha sido un proceso de largo recorrido, que comenzó con el Impresionismo, la fragmentación del Puntillismo y el Fauvismo… Ahora la pintura, la escultura y demás llamadas bellas artes, no pueden explicar el nuevo mundo del siglo XXI hacia el que nos dirigimos.

Mientras tanto la sociedad avanza, nuevas tecnologías hacen su aparición. La Sociedad del Conocimiento avanza. Todo se vuelve más horizontal y al tiempo más vertical. La pirámide social empieza a desmoronarse. Entramos en la nueva sociedad colaborativa.

Ahora, el ser humano comienza a recuperar su niño interior. Ahora, ya no hay unos pocos que dicen qué es bueno y qué no, Ahora todos somos creativos. Unos bailan, otros diseñan, otros hacen arte, otros diseñan telescopios... la profecía de Joseph Beuys se ha hecho realidad. Crear se ha vuelto accesible. Crear y ser creativo está al alcance de cualquiera que desee ser uno mismo. Ahora cada ser humano es libre de crear su realidad y compartirla. Ahora todos somos artistas y colaboramos en crear un mudo más bello. Porque ese es el fin último del Arte, compartir y crear algo Bello. Experimentarlo y sentirlo. Cómo puede haber carencia si somos seres creativos, seres Creadores. El Ser Humano recupera su estatus, recupera su saberse creador. Ya no es necesario competir, porque cuando uno sabe que es capaz de crear, cómo puede haber carencias. Cómo puede competir. Cada uno crea su inspiración, su saber y comparte. Somos seres creadores, co-creadores. Darwin ha muerto.

Entradas populares de este blog

Poema Mensajera De La Estación Total de Juan Ramón Jiménez

Todas las frutas eran de su cuerpo,
las flores todas, de su alma.
Y venía, y venía
entre las hojas verdes, rojas, cobres,
por los caminos todos
de cuyo fin con árboles desnudos
pasados en su fin a otro verdor,
ella había salido
y eran su casa llena natural.

¿Y a qué venía, a qué venía?
Venía sólo a no acabar,
a perseguir en sí toda la luz,
a iluminar en sí toda la vida
con forma verdadera y suficiente.
Era lo elemental más apretado
en redondez esbelta y elejida:
agua y fuego con tierra y aire,
cinta ideal de suma gracia,
combinación y metamórfosis.
Espejo de iris májico de sí,
que viese lo de fuera desde fuera
y desde dentro lo de dentro;
la delicada y fuerte realidad
de la imajen completa.
Mensajera de la estación total,
todo se hacía vista en ella.
(Mensajera,
¡qué gloria ver para verse a sí mismo,
en sí mismo,
en uno mismo,
en una misma,
la gloria que proviene de nosotros!)
Ella era esa gloria ¡y lo veía!
Todo, volver a ella sola,
solo, salir toda de ella.
(Mensajera,
tú existías. Y lo s…

Cuando hablamos de Arte, ¿de qué estamos hablando?

Cuando hablamos de Arte, ¿de qué estamos hablando? Lo cierto es que todavía existe un abismo entre la idea que la gente tiene del arte y de lo que el arte es para los artistas. Estos días a razón de la feria ARCO, he podido constatar que en los medios de comunicación, que digo, en las noticias, invitan a la gente a través de preguntas mal formuladas, a valorar que si lo que están viendo es arte. Es decir, a la pregunta del millón, la pregunta que persigue al arte desde el siglo XX. Si lo que se hace es arte y si vale lo que marca. Me sorprenden estas preguntas capciosas, porque cuando dan las noticias en un partido de futbol, a la salida del partido, no preguntan si les parece exagerado lo que cobran los futbolistas. Parece que una sombra se extiende siempre sobre el arte que aleja enormemente a la sociedad de su fin último.
No voy a entrar en la vorágine especulativa que se ha cernido sobre este sector, porque este es otro debate. Quizás para otra ocasión. Pero volviendo al tema, no c…